viernes, marzo 09, 2007

Un artista, un admirador.

Su edad sin ser muy avanzada refleja lo que por su vida ha podido pasar. No reflejan sus ojos pizca de tristeza, de cansancio, de alegría incluso. Sólo reflejan, a otros, saber.
Se presenta ante sus alumnos con humildad, con ganas de enseñar y de aprender. Él mismo dice que en su trabajo, más que afición, nunca se deja de aprender. Muy típico pensareis. Pero no tanto cuando se tienen esa sed que de vez en cuando sentimos todos.
Quien no ha sentido ganas de saber algo más, de conocer el porque de cosas. O el tener la sensación de que necesita algo nuevo, algo que le aporte otras cosas que su vida, trabajo y otras aficiones no le dan. A mí me ha pasado, y relativamente hace poco.
Tras una breve charla pone en conocimiento de los que escuchan pequeños conocimientos que de forma sutil vá soltando, pausadamente para novatos.
Al comenzar la clase pasea vagabundo por la sala a espera de preguntas que sin prisas contesta. Deseando enseñar y esperando a retos que muy dufícilmente llegan a serlo, son simplemente problemas de fácil solución. Pero le encanta, se gusta. Plantearle una duda le hace grande, porque se crece. No confundais ese momento con ningún delirio, ni con ningún otro adjetivo. Simplemente ayuda, se siente útil, se siente feliz donde está.
En su mirada, en su forma de mover las manos, en su voz, se siente que para él no hay nada más. Retoca, se aleja. Sonrie, se acerca. Otra pincelada y vuelve a dar tres pasos atras. " Digno", dice.
Rafael, buen nombre para su ocupación y pasatiempo, tiene desde hace unas semanas un admirador.
Tiene que ser una sensación increible el poder plasmar una imagen. El crearla desde la nada en la nada. El tener un simple lienzo en blanco y darle la vida que nunca podrá dársela ninguna imagen en movimiento. Mezclar los colores y hacerlo en armonía para reflejar fiélmente un objeto. Un objeto que nunca tuvo tanta vida.
Por como nos trata, como vive la vida y, por que no, por envidia de su don, es de admirar.
Rafael es mi profesor de pintura y aunque nunca se lo diga a la cara, puedo decir que ya tiene un nuevo admirador.


3 comentarios:

Candelas Sanchez Hormigos dijo...

Me alegra tu regreso y espero que todo marche bien.

Nunca se debe dejar de aprender, tengas el oficio, la profesión que sea.

Sobre todo en pintura es de admirar la capacidad de ver y plasmar, es un arte maravilloso, el mundo en una paleta de colores.

Enhorabuena por ese profesor.

Con cariño

TOITO dijo...

ERES UN PUTO CRACK, NO CONTENTO CON ESCRIBIR AHORA DAS CLASES DE PINTURA.ERES UN ARTISTA.UN ABRAZO.

Anónimo dijo...

Miguelete acuerdate que terminas aprendiendo a dibujar MANGA y a ese curso me apunto contigo.

Que fenomeno, que tio........