martes, junio 30, 2009

El hombre que no amaba a las mujeres


Muy a mi pesar, e increiblemente, he de reconocer que ésta mañana he visto una película en la que se acerca su calidad a lo glosiosa que es su hermana gemela, la novela.

No es que la iguale, ni mucho menos, pero se acerca bastante. Tanto como " El nombre de la rosa " a la novela original de Umberto Eco. Hacía tiempo, mucho tiempo que no me pasaba algo igual, y creo que es digno de mención.

Tanto que se merece un nuevo post, tras tanto tiempo.

La novela la leí hace unos meses y me dejó enganchado a la saga. Ya tengo los dos siguientes a la espera de terminar la saga de Katherine Neville ( El Ocho y El Fuego ), por cierto los recomiendo fervientemente.

Una entrada ésta que me permite y me lleva, será por la fecha, a pensar en éste fantástico día.

Un día especial, el mejor día del año. Sin duda.

Hoy hace trece años que comenzamos nuestra historia, mi chiquitina y el firmante, hasta el día de hoy.

La noche anterior, Sábado. Noche de amigos y copas, noche de un reto al que no pude negar enfrentarme. Gracias a ese reto, aquí me encuentro preparando la gran noche.




lunes, junio 16, 2008

Vacío.

- Sentado en un lugar y con la mente puesta en otro sitio. En otro totalmente distinto.
Lo rodeaba olor a tabaco, ir y venir de gente que movía ese aire que él mismo fomentaba a la tan común mezcla, y el murmullo típico de los locales a los que le gustaba ir a perderse. Fumó otro cigarrillo, dejó el paquete sobre la mesa y tras unos segundos y otros ligeros movimientos lo colocó milimétricamente a escuadra con la esquina de la mesa.
Ya desde la mañana lo tenía en la cabeza. Pero los nervios y tras un intento fallido le hizo desistir por el momento, no se sentía suelto, además de no tener ganas de complicarse el día. Reconocía tener muy mal perder, admitía sus defectos fácilmente. Sabía que era imaginatívo, con algo de talento y mucho por explotar. Pero a su vez, irascible ante las adversidades aunque paciente tras una pausa y ver las cosas en frío y desde otra perspectiva. Así que se volvió a increpar, por enésima vez, su falta de concentración. Mejor no complicarse el día.
De vuelta al presente pero sin abandonar sus pensamientos se levantó de la mesa, se acercó al camarero y saldo la deuda.
Ya en la calle y con mala gana se puso en camino para terminar el trabajo.

Abrió sigilosamente la puerta y, tras un vistazo al salón, la cerró igualmente.
Todos dormían.
Pero tenía poco tiempo antes de que fuera descubierto, antes de que todo terminara.
Fue el miedo, fue la presión, o tal vez la ilusión de volver a sentir el trabajo bien hecho. Pero sintió el volver a querer hacerlo, sin apenas dudas y con más soltura en sus movimientos.
Así, abrió el maletín. Deshizo el nudo, extendió la tela y apareció ante sus ojos todo lo necesario para la acción. Como siempre fue tocando pieza por pieza hasta colocarla en su lugar exacto.
Preparó la mezcla, 1/4 de un frasco y 1/2 de otro. Agitó durante unos segundos. Añadió el otro 1/4 restante. Todo en el mismo recipiente. Volvió a agitar y depositó la mezcla en su lugar. Donde la tenía más a mano.
Una mirada atrás para tranquilizarse de que todo seguía en orden. Todos durmiendo.
Volvió a la habitación contigua, se sentó para tranquilizarse. No era común que el pulso le temblase, pero esa tarde algo no marchaba bien.
Levantó la mirada desde sus manos, y advirtió un fondo amarillo.
Respiró, ya con más calma y se volvió a poner de pié.
El resto fue una sucesión de acciones que no podría describir. Sucedió de forma rápida, con precisión al principio y a su vista con azar al final.
Sólo podía recordar el sudor que brotaba de su cara y que recogía con un trapo que no lo tenía para esos menesteres.
Tras unos minutos, a su juicio, se vació.
Levantó la vista, soltó el material. Se apartó unos metros y abrió aún más los ojos.
Efectívamente. Había terminado.
Se miró las manos, ya no temblaban. Pero ellas delataban lo que acababa de ocurrir.
Miró al frente y ya no había vuelta a tras.
Manchadas las manos, manchadas del mismo color donde se le iba la vista cuando la levantaba.

Ahora, sólo le quedaba esperar.

Unas horas más tarde un chivatazo lo llevó a dar explicaciones.

PD. El final está a vuestra izquierda.








jueves, julio 26, 2007

Segunda parada.

Una sombra moldeaba el camino por el que su " amo " la guiaba. Su dueño la miraba por momentos, como controlándola para que no se perdiera, a la espera que por irreal que pareciera se detuviera o doblara por una esquina que no era la correcta. Al momento levantó su mirada y volvió a la realidad. Volvió a poner su mente en el asunto que trataba. Un asunto que si lo hubiera pensado más no lo habría realizado.
Miró el reloj. Aún tenía tiempo. El espeso tráfico era perfecto. A su lado una repetitiva música lo invitaba a entrar a un bar.Sube el escalón y automáticamente la melodía lleva su vista a la derecha. No era el momento.
Se acerca a la barra y dos palabras bastaron para pedir " una cerveza ".
Intentando parecer tranquilo, e intentando tener todo el tiempo del mundo, saborea la bebida. Lo fría que estaba, y las busbujas le vinieron bien para la boca seca.
Su pulso temblaba al acercarse la botella, los nervios eran evidentes, por mucho que intentara contradecirse.Sólo pasan 5 minutos desde la última vez que miró el reloj. Así que paga, y se pone en camino....
Máldito tráfico. Hoy que había quedado con su mujer en llegar temprano a casa. Tendría que haber pensado que los Viernes nunca puede quedar con nadie. Gente que sale de la ciudad, y coches que ocupan el carril. Ya estaba en el centro de la ciudad y por esas calles no había la misma fluidez que antes.
El sol había terminado de salir y ya empezaba a calentar acorde a la hora.Atasco tras atasco, el vehículo circula lentamente.Mira por el retrovisor, aún quedan 4 pasajeros. Pero por la hora que es, seguro que suben algunos.Menos mal que estaba de reten, ahora tendría el autobús a reventar.Ya vé la siguiente parada.Se estába haciendo eterno el trayecto.
Llevaban 10 minutos y apenas habían avanzado unos cientos de metros. Andando irían más rápido. Iba a llegar tarde.Ya había pedido demasiados favores en el trabajo para llegar tarde. Había necesitado varios dias para terminar con el largo juicio, y algunos más cuando estuvieron sus hijos en la ciudad.Que bien se lo pasaron. Y que corto se hizo todo.
Ahora, otra vez, estaba sóla. Sólo sus compañeras de trabajo la sacaban del agujero en el que estaba. No era suficiente. El verse en su apartamento, con su ridícula cena, nunca terminada, y con el repetitivo plan de ver televisión, y dormir, la hacía entrar en la contínua espiral en la que se habían convertido sus días.
Tenía todo el tiempo del mundo. Que más le daba estar en un atasco, estar más o menos tiempo. No tenía prisa. Que más le daba.Cogió el movil y se llenó de deseo de llamarla denuevo. Sólo hacía una hora que había despegado el avión. Sin más remedio lo haría por la mañana.Ahora le aguardaban unos dias muy diferentes a los vividos por los dos los dias pasados. De una simple chispa brotó algo inimaginable para una persona como él. Creció como el fuego. Quien iba a fijarse en el típico estudiante en el que su vida rueda en torno a su carrera. Sin salir, sin relacionarse, sin ir a fiestas. Ni que decir tiene que era su primer amor. El que más marca, se decía.
Entre la bolsa del pan se cuelan sus manos que temblorosas y torpes de hacen con un trozo. Reconoce que está cerca de su parada, pero aún tiene tiempo. Apenas avanzan. Vuelve a mirar en la bolsa. Sólo una barra de pan. No quiere caer en lo que durante años a sido su vida. Ya está acostumbrada, superado o no.Con dificultad decide ponerse en pié. Se agarra firmemente al asiento, y avanza lentamente. Aprovecha cuando el vehículo está quieto para moverse, siempre agarrada. Lo que sus fuerzas la permiten. Tiene la salida a la espalda.
Y a su espalda ese incesante pitido que no para de incordiar el viaje.
Los ojos enarcados se clavan en la anciana que segundos antes se ha levantado. La vé muy débil entre el movimiento del autobús. De repente, haciendo caso a sus pensamientos, la vé volverse a sentar.Sus ojos la dejan, para fijarse ahora en su reloj. Con su acostumbrada sobervia, resopla sonóramente, y no puede evitar marcar un ritmo con la punta del zapato sobre el suelo.El ruido lo transporta a su anterior despacho. Donde los zapatos golpeaban el suelo a ritmo del estado de ánimo de la persona que los portaba. Se hizo especialista en saber de que humor venía a verle al despacho.
Un despacho que acabó por ser pequeño, y que se encargó de que fuera más grande, en favor de un compañero que a su parecer no era trigo limpio. Una llamada el jefe, y mudanza hecha.En su nuevo, y actual despacho ya no se oían los zapatos, ni las impresoras. Sólo teléfonos y secretarias machacando teclados. Su fama había crecido tanto en la empresa, que los zapatos se oían en dirección contraria. No le importaba, trabajar sólo, sin amistad, sin familia....
Suena un teléfono en la comisaría.
Una operadora atiende la llamada, y tras varias preguntas, pasa la llamada a otro despacho.En un sillón atendiendo una documentación se encuentra el comisario jefe. Su concentración se pierde al sonar el teléfono.
Sin despegar los labios escuha atentamente las palabras del otro interlocutor, el semblante le cambia, parpadéa muy rápido, y la corbata le estorba. Cuelga el auricular y rápidamente se levanta de su asiento.
El día estaba a punto de cambiar.

martes, julio 17, 2007

Entre el asta y la pared.


Hago un pequeño alto en mis vacaciones para mostrar mi opinión, humilde, sobre lo que se considera la fiesta nacional. Más bien a sus variantes.

Cuando me refiero a "variantes" no hablo de todas las variedades de tortilla española, de patatas, ensaladillas y demás platos típicos de nuestra gastronomía. Hablo y escribo sobre toros y festejos.

Quiero dejar claro desde el principio que no estoy ni a favor ni en contra. Entiendo que es una tradición de muchos años yes un tema difícil de tratar y de posicionarse en un lado o en otro. Reconozco que me he sentado muchas veces a ver una corrida, lo que se puede denominar más bien como un sufrimiento para un animal, por un lado, o un espectáculo para los seguidores del lado opuesto.

Hasta ahí puedo llegar.

Pero lo que no me entra en la sesera es que se pongan en entre dicho esa parte de la fiesta con otros actos taurinos que no hacen más que poner trabas y facilitar las protestas de ecologistas y defensores de animales, bien hechas en esos casos, por supuesto. Porque lo que menos le hace falta al protagonista el que se cuestione su fiesta. Ahora que están entre la espada y la pared.

Y es que lo que no trago es el " toro embolao ", encierros, nunca mejor dicho, en los que el animal es acorralado mientras los descerebrados del pueblo se dedican a hacer todo tipo de burradas al elegante ser. Animaladas como lanzar dardos con cerbatanas caseras, acercarse lo más posible y colocarle algo en su cuerpo, o hacerle que caiga al mar. De todos es sabida la buena composición atlética de un animal de ese calibre y con 600 kilos de peso para nadar. Ya quisiera Speed.

Y es que me repatea el que chulos de pacotilla se crean estar a la altura del mismísimo Manolete, cuando entre 100 mozos torean al pobre animal hasta marearlo.

¡ Qué valiente Pepe !, ahora si tienes cojones te pones delante de su noble figura y le haces eso que te hace tan gracioso frente al pueblo. Colocas tu fea cara a su lado y vemos quien es que realmente es historia de España. Tú, que te subes a una valla de dos metros y desde allí humillas al animal y a nuestro país derramando cerveza en su hocico, o bien el toro que es simbolo de España en el mundo, simbolo de ciudades enteras. Bravura y elegancia.

Y es que cuando en esas fiestas de tres al cuarto es corneado un mozo, no por la mujer precisamente, aunque quien sabe, pienso que seguramente el año siguiente será más respetuoso y valorará más al que es el protagonista de esas fiestas. Eso sí, dios no lo quiera.

Y eso es lo que quiero dejar claro, que si triunfa Talabante, si Pepe es el rey de las fiestas, o si unos cuantos desgraciados se lo pasan bien, es gracias al toro.

Menos mal que tú mi bravo amigo perdurarás siempre, mucho más que valientes de quita y pón.

Mi homenaje.

sábado, julio 14, 2007

" Mal " despertar.

Acabo de escuchar un corte de un conocido programa de radio en el que se intenta demostrar que las mujeres tienen un brusco cambio de humor en esos dias.
Voy a incluirlo en éste post para que paseis un buen rato.
Y con esto no quiero demostrar nada, simplemente diré que mi chiquitina es parecida, pero de mal despertar por naturaleza. Precisamente en esos dias es más que mimosa.
Ahí vá eso.



Y aquí vá otra clase de " Despertar "

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