jueves, mayo 31, 2007

La alacena.


Soy un desastre.

No soy el más ordenado, no soy el más pulcro, ni el mejor " amo de casa ". No soy ningún " chef " en la cocina, ningún manitas en el hogar, tengo mal gusto al vestir, y no soy el mejor contable para una economía doméstica.

Quizás no sea el mejor hombre, el mejor amigo, el mejor padre, incluso es posible que no sea el mejor marido.

Estoy seguro, que todo lo anterior es mi " equipamiento de serie " cuando salí del " concesionario ", que era la casa de mis padres.

...

Pero ahí estaba yo, frente a frente en un mano a mano contra un rivál duro, impermeable e implacable a malas bromas y chistes absurdos.

Y es que lo probé todo, mi humor no era suficiente para abrir brecha, para desiquilibrar la partida a mi favor. No daba su brazo a torcer y sabía que debía dar algo más de mí.

Mis cartas no eran buenas. Y nunca mejor dicho estaba la suerte echada.

Casi todo tréboles. Si al menos me hubieran entrado algunos diamantes ...., pero era precipitado agasajarla tan pronto. Tenía lo que tenía, había que jugarsela, no había más.

Firme en su jugada subió la apuesta, lo puso todo encima de la mesa. Quizás esperando que no igualara su oferta, que no fuera capáz de seguir con el juego y apostar fuerte.

Fría y calculadora me dejó la oferta encima de la mesa.

¿ Vás ?, parecia plantearme.

No podía dudar, tenía que arriesgarme. No tenía tiempo de valorar, de sopesar mis probabilidades.

Sin titubear, a mis ojos, pero tembloroso a los suyos, acepté el desafío.

Al final ella ganó la mano, ganó la partida. Pero también gané yo.

...

Han pasado once años y aún ella es la que mantiene el tipo. La que se hace más fuerte ante las adversidades. La que cree y ejecuta.

Ahora me enseña a ser más ordenado, a cocinar de mejor forma, visto de forma consonante al momento. Valoro más las cosas, valoro lo que tengo y como sería mi vida si no lo tuviera.

Por ella procuro ser mejor hombre, su mejor amigo, el mejor padre e intento ser lo que ella espera de su marido.

Gracias por cuidarme, cuidarnos. Hacer de nosotros una gran familia, que aunque pequeña nos sobran los motivos por seguir juntos.

Sé que nunca daremos lo que tu nos dás a diario. Que nunca saldaremos nuestra deuda. Siempre te dejaremos algo a deber. Sé que tu hika te quiere tanto como yo, te queremos.




lunes, mayo 28, 2007

Un gigante y dos mentiras.


..... me adentré en un lugar cargado de historia, de sentimientos. En un lugar que para muchos sería un templo, para mí no lo era tanto. Sólo un rincón provocó algo muy distinto al resto de salas y pasillos.

Mi mirada, llevada por la inercia del resto de los visitantes, pasaba de un sitio a otro, de una imagen a otra, de un objeto a otro. Como una maquina, mirada, cartelito y a otra cosa, mirada, cartelito y a otra cosa.

Cierto es que de vez en cuando me detenía algo que llamaba mi atención, algo que nunca se aproximaría a la sensación que iba a experimentar en la mitad del recorrido.

La sala prometía, el tema era mi preferido. Poco a poco se iba acomodando el tiempo a lo que iba a suceder. De pasar de una imagen a otra sin distracción, pasé a entretenerme más a cada paso. Era inevitable.

La estratégia resultó perfecta, me llamó la atención algo a la derecha, pero al instante una imagen se coló por lo más alejado de mi campo de visión. Suficiente ....

Yo, helado, sorprendido, insignificante y emocionado.

Él, inmovil, impasible, gigante y desafiante.

....

- Es un placer verte, me dije ...

- ... ¿ Has venido a verme a mí ?

- Sí, me respondí titubeando.

....

Lo miré fíjamente, cada centímetro. Cada gota de sudor que desprendía. Parecía mentira que un gigante de cartón piedra impusiera tanto respeto al pasar por su lado.

Tenía que irme, el grupo se marchaba. Cada uno tiene sus prioridades. Un último vistazo.

La sensación y la imagen volvían de vez en cuando, durante todo el día. Lo esperaba.

Cuando estaba sumergido en el motivo de mi viaje, en el principal, una afirmación de la persona que estaba sentada a mi lado hizo que pensara denuevo en lo ocurrido.

....

- ¡¡¡ Anda, que ahora se te vá a olvidar el día !!!

- Sí.

Y van dos.

sábado, mayo 19, 2007

Perdona, ¿ nos conocemos ?

Perdona, ¿ nos conocemos ?.
No sé, no creo.
Creo que sí. Te he visto en agún sitio.
Señora, ahora mismo ...., no recuerdo.
Pues me suena tu cara. Me resultas familiar.
¿ Vives por aquí ?
Sí, vivo tras un parque cercano. ¿ Y usted ?
No conozco mucho esto, al menos desde aquí. Vivo un poco más arriba de la ciudad.
Pues me estás haciendo dudar porque estoy casi segura.
Uff, que calor !!!
Perdone señora, pero tengo prisa. Voy a recoger el coche.
Espera !!!, ya sé.
Tienes coche ...
... dos.
Trabajo en una oficina.
Ya está. Ya sé quien eres.
Tienes más de un coche, contaminas.
Gastas mucho papel, talas árboles.
Consumes recursos naturales de forma desmedida.
Agua.
La fauna la estás exterminando.
Y destruyes todo lo que tocas.
Ahora la que tiene prisa soy yo.
Pero señora ...., ¿ quién es usted ?
Podría ser tu madre.






De la red a las redes.

Jamás me hubiera imaginado escribir, aunque sólo fueran unas lineas, sobre ésta más que famosa "personaja".
Ayer escuché una noticia sobre el inmediato ingreso en prisión de Paris Hillton. Lástima que el nombre de tan preciosa ciudad esté unido a ese adinerado apellido, y más aún cuando juntos forman la que todos conocemos.
Famosos fueron sus videos en internet, reconozco que he visto alguno y buscado a posta, sus escándalos, peleas y altercados, escentricidades y demás.
Sinceramente no me sorprendió la noticia. Pero no pude contener la risa cuando comentaron que debía pasar por unos rigurosos controles por todo su cuerpo para que no intentara entrar objetos y/o sustancias a la celda.
Aún abrí más la boca el pensar que por sitio para esconder no será. El colmo fué cuando, como si de un guión se tratara, el comentarista amplió el dato diciendo " - incluso varios controles en el recto".
¿ Y cuál es el problema ?.

lunes, mayo 14, 2007

Del papel a la piel.

Anoche terminé de leer otro libro de Agatha Christie. Y tengo que pedir perdón públicamente al calificarlo recién comenzada la lectura. Calificarlo como otro paseo de Poirot, en el que vuelve a mostrar su virtuosismo, su narcisismo y su boca de piñón francés.
" El asesinato de Roger Ackroyd" comienza con el belga en todo su esplendor, y con una historia que al contrario de muchos libros vá de más a menos. He de decir que en ése momento empezé a dejarlo de lado aunque de vez en cuando lo retomaba. Muy de vez en cuando porque me ha dado tiempo a leerme otros dos de la misma autora por medio.
El motivo de ésta entrada no es ni mucho menos el protagonista, quizás en cierta parte el libro y en gran medida la autora y el final.
Ya llevo unos cuantos leidos de la desaparecida anciana. Y es que sus éxitos le vinieron con la edad, o por lo menos su reconocimiento.
Su historia más que particular me hace tenerla aprecio. Como una eterna abuela. Me la imagino entre madera, entre fuego y entre copas de brandy.
Y eso me llevan sus libros.
Algo que me apasiona de la lectura es el poder sumergirme en momentos de la historia. Empaparme del momento en el que transcurre. Y en eso en mi biblioteca gana " la Christie ".
Ya en una de mis primeras lecturas sentí cosas que en otros libros sólo se podía intuir.
Viajando en el Orient Express olía a carbón, a departamentos forrados en madera. Sentía el movimiento del tren.
Ya en otros títulos es fácil palpar el tiempo en el que transcurre la acción, es fácil encontrarse en mitad del Reido Unido y en medio de la niebla, de la humedad y del aspero y frio clima.
En sus libros sentía el frio y me tapaba, sentía la noche e iluminaba el libro mostrándolo a la luz, confortables eran las estancias en las que se encontraba y gélidas donde transcurrían los crímenes.
Tétrico y claustrofóbico el salón de reunión en "Diez negritos", numerosas y tensas las reuniones en "El misterio de la guía de ferrocarriles", impotencia en "Muerte en las nubes", alucinaciones en Mesopotamia, sanguinaria "La muerte de Lord Edgware", etc.
Sensasiones que pocas veces había sentido en otros libros.
Sensaciones que volvieron a suceder todas en mi cabeza al leer sólamente tres palabras.
Tres palabras que hacen que un libro que se leyó de una manera cambie y se recuerde de otra.
Un final espectacular.